Cómo funciona Viantaris.
Qué hace falta para empezar, quién está detrás, y lo que suele quedar por preguntar.
Por qué comprueba
Probamos 3 reglas en un entorno de pruebas.
Las tres reglas estaban escritas, en castellano, en sus instrucciones. Y hubo un momento en que no las respetó.
Hoy no son instrucciones. Son comprobaciones. Y cuando una salta, salta del lado seguro: se detiene y avisa a una persona.
Puesta en marcha
Sobre el número de WhatsApp que ya usas.
Cambiar de herramienta significa parar el negocio dos semanas. Aquí no cambia nada de lo que tus clientes ya conocen.
Tu número.
El mismo que tienes. Tus clientes no se enteran de nada.
Tus reglas.
Qué ofreces, qué precios puede decir y cuáles no, cuándo se llama a una persona. En una pantalla, y se cambian cuando quieras.
Tu equipo.
Entra a una bandeja que se parece a WhatsApp. No hay nada que aprender.
Y si prefieres intervenir tú, puedes pausar al agente y retomarlo cuando quieras.
Preguntas
Lo que suele quedar por preguntar.
¿Puede otro negocio ver mis conversaciones?
No. Cada negocio tiene sus datos completamente aislados. El aislamiento lo aplica la propia base de datos, no el programa que hay encima, y en cada cambio una prueba automática intenta saltárselo: si lo consigue, no se publica.
¿Dónde acaban las credenciales de mi WhatsApp?
Cifradas, y no vuelven a salir. Ninguna pantalla las muestra, ni siquiera a medias.
¿Y si se cae el servidor?
Hay dos vigilantes y uno vive en otra máquina. El de dentro detecta un proceso atascado; el de fuera detecta el servidor caído. Los dos avisan por correo a una persona.
¿Y si perdéis mis datos?
Se hace una copia cada día. Y una vez por semana esa copia se restaura de verdad en otra base y se comparan los datos. Hacer copias es fácil; lo que cuesta es comprobar que sirven.
¿Puedo ver lo que ha dicho el agente?
Cada respuesta queda registrada, con lo que había leído antes de darla.
¿Necesito a alguien técnico?
No. La puesta en marcha la hacemos nosotros y las reglas se cambian desde una pantalla.
El origen
Por qué existe Viantaris.
Antes de construir Viantaris, implementábamos automatizaciones para empresas reales. Cada proyecto nos enseñaba lo mismo: la IA podía responder preguntas, pero eso no era suficiente para delegarle una parte crítica del negocio.
Descubrimos que el verdadero problema no era hacer que la IA hablara. Era conseguir que respetara las reglas de cada empresa y supiera cuándo debía dejar paso a una persona.
Viantaris nace para resolver ese problema.
- Construido desde Colombia.
- El primer sector es clínicas.
- Lo que prometemos está respaldado por el producto.
- Preferimos decir «todavía no» antes que prometer una función que no existe.
Nada de esto es una promesa de marketing. Es la forma en que decidimos construir el producto.
IA para empresas que no pueden equivocarse.
Las reglas las pones tú. Viantaris las cumple a las tres de la mañana, con el cliente número cuarenta, y el martes que estás de viaje.